Saturday, May 9, 2009

036. Novela gráfica, el rostro pop de la literatura

Al oír el término surge la disputa de si se trata de un género o un medio de publicación para el cómic y obras literarias híbridas.
Antecedentes
El primer escritor en interconectar texto extenso con imágenes fue William Blake en sus obras “Marriage of Heaven and Hell” y “Vala, or The Four Zoas.”
Los precursores del medio novela gráfica incluyen el cómic sin texto “He Done Her Wrong” (1930) y la recopilación “The Adventures of Tintin in the Land of the Soviets” (1934).
El manga (historieta japonesa) se publica en un formato similar a la novela gráfica, pero aún se debate su relación.
La historia del Dr. Strange (cómic “Strange Tales”, 130 a 146) se considera la primera novela gráfica norteamericana.


O ficialmente, el término novela gráfica apareció impreso en 3 publicaciones estadounidenses de 1976, pero aún en estos días su significado sigue siendo difuso. Es un concepto en evolución que implica una forma de publicar textos, cómics por lo general, con una historia completa en una sola y amplia edición de tapa dura, para adultos.

Las publicaciones que difundieron el término fueron Bloodstar de Richard Corben (adaptada de una historia de Robert E. Howard), Beyond Time and Again de George Metzger (publicada en serie en underground comics, desde 1967 hasta 1972) y Chandler: Red Tide de Jim Steranko. A Ecuador llegó el término con el estreno de Watchmen, el 6 de marzo, en las multisalas.

Al saber que el filme era basado en una novela gráfica, incluida en la lista de las 100 mejores novelas de todos los tiempos de la revista Time, más de un curioso buscó saber qué era este término. El escritor de ficción José Daniel Santibáñez explica que “novela gráfica no es un género. Es un medio. Es un término que se utiliza para “elevar” de categoría al medio llamado “cómic”. Como el término Arte Secuencial de Will Eisner (norteamericano responsable de publicaciones como The Spirit, llevada al cine por el también novelista gráfico Frank Miller)”. Santibáñez añade que debe ser pensada como una sola estructura, aunque tenga capítulos que fueron cómics publicados sucesivamente, recopilada en un solo tomo, con 3 actos bien establecidos.

El arquitecto Alfredo García, presidente del Comic Club de Guayaquil, señala que novela gráfica no necesariamente es el membrete para un cómic extenso. Agrega que para ese tipo de publicaciones existen los formatos anuales, edición de aniversario, edición especial o “prestige”. Entre los antecedentes del medio ya aparecía la novela, en imágenes secuenciales compuestas en collage, “Une Semaine de Bonté” (1934), del pintor Max Ernst.

Santibáñez indica que la novela gráfica no es de un solo género porque puede ser romántica, de ciencia ficción, policial, humorística, dramática, biográfica, de terror o de cualquier género aplicable a la literatura y al cine. Por ello, el también ilustrador, reconoce que es adaptable al cine, como cualquier cómic, de acuerdo con la complejidad que posea.

La película Watchmen, a pesar de haber recaudado US$177,934,347 a nivel mundial, no ha sido tan exitosa como la adaptación al cine de las obras Sin City y 300 de Frank Miller. Para Santibáñez, ese fenómeno se debe a la dificultad de adaptación de las novelas gráficas, como es el caso de Watchmen que necesitaría mucho más metraje —a pesar de los 162 minutos que posee— para “saber quién es quién entre los personajes.”

García ha leído 2 ediciones de uno de los títulos emblemáticos del medio, The Dark Knight Returns de Frank Miller, y por ello anota que, en esencia, la novela gráfica combina un estilo artístico (a veces hasta pictórico) y una trama más compleja que un cómic normal. Asimismo, el también guionista de historietas admite que una novela gráfica tiene el número de páginas del cómic, no menor a 48 por entrega, y es elaborada por guionistas y dibujantes que no participan en las series regulares del cómic.

El autor Marcelo Báez considera que la novela gráfica “está más cerca de la estructura del cuento que de la novela. Y es una adaptación visual de una historia que contada de manera literaria no tendría el mismo atractivo”. Para García y Santibáñez, el medio puede ser parte de una categoría mayor, literatura gráfica.

Creadores como Alan Moore, responsable de Watchmen, han señalado que el término no les agrada porque es un calificativo que les queda grande, ya que no hacen literatura. Báez menciona que aquello puede deberse a un “complejo de inferioridad. El creador de cómics se sabe ajeno a la literatura. Es más un dibujante, un esteta visual”. El escritor prefiere llamar a la novela gráfica un fenómeno híbrido porque no se debe medir al cómic con parámetros de la literatura, ya que no es literatura. El debate sigue abierto.

En Ecuador hay poco acceso

En Guayaquil y Quito hay librerías que ofrecen cómics y tienen novelas gráficas en los estantes, que no son baratas (entre US$ 15 y US$ 29 las económicas y US$ 41 las ediciones de lujo). Mr. Books es una de esas librerías a nivel nacional, junto a La Ilíada de la Espol, Campus Peñas, en Guayaquil. Mario De Freitas (mfreitas@gye.satnet.net) y Alfredo Garcia (algabarq@yahoo.com.mx) también ofrecen este servicio a todos los aficionados.

El alto costo se debe a las diferencias por la cotización de la moneda, como en el caso de los cómics publicados en España. Una ayuda es ser parte de entidades como el Cómic Club de Guayaquil, ya que se está haciendo conocer internacionalmente y eso contribuye con contactos en varios países para conseguir los cómics. La relación directa que mantiene el club con las empresas importadoras permite sugerir títulos o comprar con descuentos.

Puntocómic y Librería Clásica y Moderna, ambas de Quito, son las que poseen el catálogo de la franquicia o licencia de importadoras, donde no suelen aparecer novelas gráficas. Las opciones son adquirirlas directamente, con ayuda de la internet o bajar gratuitamente cómics de la web.

Walter Franco wfranco@telegrafo.com.ec Reportero - Cultura

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