Sunday, July 22, 2007

013. The Magician: Flashback #2

This is the art for the front/back cover of my second novel El Mago (The Magician), published in 2003.

Benjamín Gallardo (sitting), María Fernanda (standing) and Ronald Villafuerte (background) posed for the front cover. Yulen calderón posed for the back cover.


Premise
Garol Pereira, a hit man known as The Magician, has a special talent: he can feel things. He scares the hell out of everyone because his eyes are almost white, like an albino’s. His mother was a white magic witch (though we discover later she is something else), and she died when Garol was little. Now she’s back as a ghost, to help her son to become a member of the Order of the Eternal Cross, a Vatican’s secret society.

Structure
Each chapter carries an independent story, and all the chapters carry a parallel story which joins them towards the end.

Genre

It is a story which could be classified under Action/Fantasy, because it has ghosts, angels, demons and monsters. Its audience could be people who like Science Fiction/Horror, and also people who like their stories fast and action-packed.


SOBRE EL MAGO DE J.D. SANTIBÁÑEZ, LA LITERATURA ECUATORIANA Y ALGUNAS COSAS MAS...

Por Santiago Páez,
autor de Los Archivos de Hilarión


¿Cómo será recibida la novela El Mago de J. D. Santibáñez en el ámbito de las letras ecuatorianas? Me temo que con un silencio entre complaciente y hostil: pocas referencias en las secciones especializadas en literatura de los medios de comunicación de masas, pocos cometarios críticos, difícilmente un premio (que con justicia podría merecer) de los otorgados a las obras publicadas de narrativa. ¿Por qué ese silencio?


No porque la obra sea mala, no porque su autor sea un novelista mediocre. Santibáñez es un excelente contador de historias: consigue que el lector siga —atrapado por el suspenso— página tras página hasta completar las doscientas de su primera novela: Ejecútese el Mañana o las ya respetable cuatrocientas páginas de la obra que estamos comentando. No hace alardes figurativos con el lenguaje, sabe lo que quiere decir y lo expresa con claridad, con oraciones limpias y directas. Tiene una envidiable imaginación que le permite construir universos narrativos sorprendentes. Y crea un personaje protagonista brillante, un antihéroe irresistible.


No, el silencio no se deberá a una falencia del autor o de su obra.


Creo que la respuesta a la pregunta hecha la podemos buscar en algo que es característico del ambiente literario ecuatoriano, en lo que podríamos denominar —extrapolando la terminología de Thomas S. Khun[1]— el paradigma literario ecuatoriano que estaría constituido por un conjunto de temas, una serie de recursos expresivos y hasta una posición política que es la aceptada de manera general por el grupo de intelectuales que tiene en sus manos la valoración de las obras en el país. No se trata de una oscura confabulación, Khun, refiriéndose al ámbito científico-académico, señala que son grupos que se forman por afinidad en los procesos de formación, por cercanías sociales y proximidades políticas. Son grupos que, en determinados casos, llegan incluso a tener un sustento institucional —institutos del libro y casas de la cultura, por ejemplo— que les permite consolidar sus perspectivas, proponerlas al todo social y hasta imponérselas sutilmente, en casos extremos.

Si como dice Lothar Baer[2], el mercado editorial es el que fija tendencias literarias y promueve o hunde a los autores en el mundo del capitalismo desarrollado, en países como el nuestro, es ese grupo —que actúa en los medios de comunicación, los centros superiores de enseñanza y las instituciones culturales— el que define los criterios que validan lo escrito y publicado, que sancionan como relevante una obra e ignoran otra. Y, repito, no lo hacen en una perversa conjura, lo hacen como una natural emanación de la perspectiva que tienen del mundo, de la vida y del arte.

En Ecuador, entonces, se da relevancia a las obras que expresan —en la perspectiva de Calvino[3]— el peso de lo social: la injusta distribución de la riqueza, por ejemplo; la gravitación inmensa de la historia ecuatoriana: las novelas históricas siempre estarán de moda; las manifestaciones culturales locales populares: en toda obra ecuatoriana que espere reconocimiento se ha de mencionar alguna comida típica, algún colorido grupo ético subalterno, algún bolero lagrimoso y muy del gusto de las sojuzgadas multitudes de La Patria. Y claro, está muy bien visto si la obra muestra también una clara —y valiente, por supuesto— actitud política progresista.


Es que el grupo que describimos leyó, en los años sesenta del siglo pasado, ¿Qué es la literatura? de Sartre, y al hacerlo interpretó el compromiso sartriano como una responsabilidad histórica y social, sin comprender que el autor francés propone, en ese texto, una perspectiva mucho más amplia, refiriéndose a un compromiso del escritor con la libertad, y entendiendo la libertad como una condición humana existencial, que no está definida en la politica inmediata.


El Mago
de Santibáñez es una excelente muestra de la ausencia de linderos de la imaginación: en la novela se mezcla lo policial con una trama de acción y con unos divertidos componentes que provienen de la mas só1ida y fascinante tradición de la literatura fantástica.

El Mago
de Santibáñez merece un reconocimiento y una referencia mayor en el discurso que nuestra sociedad elabora sobre las obras artísticas que produce; pero difícilmente lo tendrá, pues parece que en este medio se hace efectiva la cita de Sartre cuando dice: “Si la literatura fuera a transformarse en pura propaganda o puro entretenimiento, la sociedad se hundiría en la inmediatez, es decir en la vida sin memoria de los insectos y los caracoles.”[4]

[1] Thomas S. Khun, Estructura de las revoluciones científicas. México, FCE, 1976.
[2]Lothar Baer, ¿Qué va a ser de la literatura? Madrid, Debate, 1996.
[3] Italo Calvino, Seis propuestas para el próximo milenio. Madrid, Siruela, 1989.
[4] J.P. Sartre, ¿Qué es la literatura? en Escritos sobre literatura. Madrid, Alianza, 1985.


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